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Arco de Santa María

Monumentos y edificios singulares

Hora:
18:00 a 02:00

Lugar:
Arco de Santa María

Organiza:
Ayuntamiento de Burgos



18:00 a 02:00 h

El Arco de Santa María forma parte de una antigua torre que se levantó para proteger el puente del mismo nombre. A finales del siglo XIII o comienzos del XIV, cuando se levantaron las nuevas murallas de la ciudad, el arco quedó integrado en la cerca, pasando a convertirse en una de las puertas de acceso a la urbe. La estructura del edificio que actualmente contemplamos fue levantada en esos momentos, aunque en los siglos XVI, XIX y XX sufrió notables transformaciones.

 

A lo largo de su historia, además de servir de puerta a la ciudad, dotada de funciones fiscales, fue también sede del Concejo Burgalés. Los regidores se reunieron en la denominada Sala de la Poridad hasta finales del siglo XVIII, momento en el que se levantó la nueva Casa Consistorial. La importancia del Arco de Santa María se vio incrementada al convertirse, desde el siglo XVI, en el lugar por donde hacían su entrada solemne en la ciudad los reyes en sus visitas a la misma, tomando el relevo del antiguo Arco de San Martín, por el que habían entrado los soberanos hasta la época de Carlos I. Entre 1878 y 1955, acogió el Museo Arqueológico y de Bellas Artes de Burgos, hasta que éste fue trasladado a la Casa de Miranda. Después de una amplia campaña de restauraciones, en 1994 fue reabierto como centro cultural de carácter histórico-artístico.

 

El más importante de los cambios sufridos por esta puerta a lo largo del tiempo fue el que se llevó a cabo en el siglo XVI. En 1536 se construyó la monumental fachada principal, que mira al puente, concebida a modo de gran retablo civil, como si de un gran arco de triunfo se tratara. Aunque en la génesis del proyecto intervinieron distintos maestros burgaleses, como Francisco de Colonia y Felipe Vigarny, la obra se llevó a cabo, en su mayor parte, bajo la dirección del prestigioso arquitecto Juan de Vallejo. La fachada se estructura en tres cuerpos horizontales. El superior está presidido por Santa María la Mayor, patrona de Burgos. Debajo de ésta se ubica el Ángel Custodio de la ciudad, que porta una maqueta de la urbe en su mano. Ambas imágenes dan respaldo religioso a todo el entramado civil que se desarrolla a sus pies. En el cuerpo central se sitúa la figura del Emperador, al que acompañan los personajes más significativos de la historia castellana y burgalesa. Por primera vez, figuran juntos los legendarios jueces de Castilla, Nuño Rasura y Laín Calvo, símbolos del espíritu colectivo y conciliador de los primeros tiempos. Asimismo, aparecen Fernán González, conde de Castilla y cabeza de la casa de Lara, Diego Porcelos, el fundador de la ciudad, y el Cid Campeador, figura que representa los valores del hombre castellano. El encargado de esculpir las estatuas fue Ochoa de Arteaga. La obra fue concluida en 1553.

 

En el intradós del arco se conservan unas pinturas alegóricas, de temas mitológicos, que conmemoran la entrada del rey Felipe III en la ciudad en 1600. En la actualidad, en el interior de la torre, de dos pisos, puede visitarse, en la primera planta, la Sala de la Poridad o del Secreto, donde se reunían los regidores de la ciudad. Este espacio está cubierto por una bella cubierta mudéjar. La Sala conserva valiosas piezas históricas, entre ellas, la Vara de Castilla, la llave del Castillo de Burgos, un hueso del Cid, una reproducción de la espada del Cid de nombre Tizona, realizada por el orfebre burgalés Maese Calvo, una edición facsímil del Poema del Mío Cid y el óleo “Figuras del Romance” del burgalés Marceliano Santa María. La sala central es en la actualidad un magnífico espacio expositivo, para exposiciones temporales. Está presidida por un gran lienzo del artista burgalés Vela Zanetti, pintado en 1971, que representa la figura del conde Fernán González. También es destacable la puerta de entrada al salón central, adornada con arcos angrelados de yesería mudéjar.